El plan de apoyo anual de AL: qué es y cómo se estructura para la Prueba 2

Julio 2026 · 7 min de lectura

Cuando una opositora de AL empieza con la Prueba 2, casi siempre aparece la misma duda: «¿qué programación presento yo, si no tengo un grupo-clase ni imparto un área?». La respuesta está en la propia convocatoria: en nuestra especialidad, la programación didáctica es en realidad un plan de apoyo anual. Aquí te cuento qué es, en qué se diferencia de la programación de un tutor/a, cómo se estructura y cómo se defiende ante el tribunal.

Qué dice la convocatoria: un plan de apoyo anual

La última convocatoria andaluza del Cuerpo de Maestros, la Orden de 21 de febrero de 2025 (BOJA núm. 38, de 25 de febrero de 2025), lo deja escrito tal cual: en las especialidades de Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje «la programación hará referencia a un plan de apoyo anual referido a un grupo de alumnos escolarizados en un centro de Educación Infantil, Educación Primaria o en un Centro Específico de Educación Especial».

Es decir: no programas un área para un curso, sino tu intervención como maestra de AL a lo largo de un año escolar, con un grupo concreto de alumnos/as. Mientras no se publique la convocatoria de 2027 —fechas y plazas previstas, en este artículo—, la Orden de 2025 es la referencia más fiable para saber qué se va a pedir.

En qué se diferencia de la programación de un tutor/a

Un tutor/a de Primaria programa un área con un currículo publicado, para un grupo de la misma edad. Nosotras no. La maestra de AL no imparte un área: interviene sobre la comunicación, el lenguaje y el habla de alumnado con necesidades muy distintas entre sí, cada uno con su propio punto de partida. Y eso cambia el documento de arriba abajo:

  • El punto de partida no es el currículo, sino el alumnado. Los objetivos nacen de las necesidades comunicativas y lingüísticas de cada alumno/a, no de un listado de contenidos de área.
  • El grupo lo defines tú. Eliges un centro y un grupo de alumnos/as ficticios pero verosímiles —perfiles, etapas, necesidades— y todo el plan gira en torno a ellos.
  • La organización manda. Sesiones, agrupamientos, modalidades de intervención y coordinación pesan aquí tanto como pesarían las unidades por trimestre en una programación ordinaria.
💡 La palabra clave es coherencia. El alumnado que describes en el contexto tiene que reaparecer en los objetivos, en las sesiones y en la evaluación. Un plan donde cada apartado va por su lado se nota enseguida, y el tribunal lo nota también.

Los apartados que no pueden faltar

La convocatoria no impone un índice cerrado, pero hay una estructura que responde a lo que un tribunal espera encontrar y que es la que trabajo con mis alumnas:

  1. Justificación y marco normativo: por qué existe tu plan y qué normas lo sostienen.
  2. Contexto: el centro (etapa, entorno, recursos) y tu aula de AL, con los medios reales con los que cuentas.
  3. Alumnado: los perfiles que atiendes y sus necesidades en comunicación y lenguaje. Siempre ficticios y siempre creíbles.
  4. Objetivos de la intervención: los generales del plan y los específicos por alumno/a o por perfil.
  5. Organización de la intervención: horario, número y duración de las sesiones, agrupamientos (individual o pequeño grupo), dónde intervienes (dentro o fuera del aula), metodología y recursos —incluidos los SAAC cuando el alumnado los necesita—.
  6. Coordinación: con tutores/as, con la maestra de PT, con el equipo de orientación y con las familias. En AL este apartado no es un adorno: es la mitad del trabajo real.
  7. Evaluación: inicial, de seguimiento y final del alumnado, con instrumentos concretos, y evaluación de tu propia práctica.

A esta estructura se suman las unidades desarrolladas: la convocatoria de 2025 exigía un mínimo de 12, relacionadas y numeradas en el índice. De ahí puede salir la que te toque exponer en la parte B de la prueba.

La normativa andaluza que lo sostiene

Un plan de apoyo sin anclaje normativo andaluz se queda cojo. En la primera prueba, la propia convocatoria exige fundamentar el supuesto práctico en la normativa educativa y el currículo vigente de Andalucía, y en el plan de apoyo el criterio es el mismo: cada decisión del plan debe poder apoyarse en una norma concreta y vigente.

El armazón habitual de ese listado va de lo estatal a lo andaluz: la LOE —en la redacción que le dio la LOMLOE— y la LEA como marco general; los Decretos 100/2023 (Infantil) y 101/2023 (Primaria), con sus Órdenes de 30 de mayo de 2023, como currículo vigente; y, en atención a la diversidad, las Instrucciones de 8 de marzo de 2017 del protocolo NEAE y el Decreto 147/2002 de atención al alumnado con NEE. Eso sí: la normativa cambia, así que comprueba la vigencia y la cita exacta de cada norma en el momento de cerrar tu plan.

El repaso completo, norma a norma y con lo que está derogado señalado, lo tienes en la normativa que hay que citar en las oposiciones de AL en Andalucía.

Los requisitos formales: donde no se puede fallar

Es la parte más ingrata y, a la vez, la más fácil de aprobar: basta con cumplirla. En la convocatoria de 2025, el documento de todas las especialidades del Cuerpo de Maestros debía respetar este formato:

  • Máximo 50 páginas en DIN-A4 vertical, sin contar portada y contraportada.
  • Interlineado sencillo y letra Times New Roman o similar de 12 puntos, sin comprimir.
  • Mínimo 12 unidades desarrolladas, relacionadas y numeradas en un índice.
  • Sin anexos y de elaboración propia.
  • Portada con DNI, nombre y apellidos, cuerpo y especialidad.

Incumplir el formato no baja nota: invalida. No defiendes el plan y figuras como no presentada. Además, el documento se entregaba de forma telemática, en PDF, en un plazo de 5 días hábiles tras la lista definitiva de personas admitidas; quien no lo entregaba en plazo no podía asistir al acto de presentación ni hacer la primera prueba. La programación se escribe con meses de antelación, no la semana del examen.

Y cuidado con la ortografía: el régimen andaluz de penalizaciones se aplica a todas las partes de las dos pruebas. La primera falta resta 0,5 puntos y con cinco faltas se invalida la parte —las tildes cuentan—. Lo desarrollo en los errores que más penalizan los tribunales en AL. Cuando salga la convocatoria de 2027 habrá que revisar sus anexos punto por punto, por si cambia algún requisito.

Cómo se defiende ante el tribunal

El plan de apoyo se juega en la Prueba 2, que tiene dos partes: la parte A (presentación y defensa de la programación, es decir, de tu plan) pondera un 30% y la parte B (exposición de una unidad didáctica) un 70%. Para superar la prueba necesitas al menos 2,5 puntos en cada parte y un 5 global, según fijó la convocatoria de 2025 al concretar el marco del RD 276/2007.

Dentro de la parte A hay un dato que cambia cómo te preparas: el documento escrito pesa un 30% y la defensa oral un 70%. La defensa vale más del doble que el papel. Un plan brillante mal defendido puntúa peor que un plan sólido bien contado. La defensa dura como máximo 30 minutos, y mis consejos de base son tres:

  • No lo leas: cuéntalo. El tribunal ya tiene tu documento; lo que evalúa es si el plan es tuyo de verdad y si sabrías llevarlo a un colegio el lunes siguiente.
  • Abre con tu alumnado. Si el tribunal entiende a tus alumnos/as y sus necesidades, entiende tu plan.
  • Ensaya con reloj. Treinta minutos se pasan volando: decide qué apartados merecen detalle y cuáles se despachan en una frase.

Un detalle que juega a tu favor: en la convocatoria de 2025 la Consejería publicó, antes de las pruebas, las rúbricas de los tribunales del Cuerpo de Maestros, con indicadores específicos para el plan de apoyo de PT y AL. Si con la convocatoria de 2027 vuelven a publicarse, prepara la defensa con ellas delante: son, literalmente, los criterios con los que te van a puntuar.

De tu plan puede salir también la unidad de la parte B: eliges una entre tres extraídas al azar por ti misma, de tu propia programación o del temario, con una hora de preparación y una exposición de 30 minutos como máximo. Cómo afrontar esa exposición —y el famoso guion de 120 palabras en un DIN A5— te lo cuento en la defensa oral en AL.

En resumen: el plan de apoyo anual no es una programación disfrazada. Habla de lo que de verdad hacemos las maestras de AL: evaluar, intervenir, coordinar y volver a evaluar. Constrúyelo desde un alumnado creíble, defiéndelo con naturalidad, y la Prueba 2 deja de ser el monstruo que parece.

M Macu · Con voz propia
Maestra de Audición y Lenguaje y preparadora de oposiciones de AL en Andalucía.

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