Si tuviera que elegir el contenido más transversal de la oposición de Audición y Lenguaje, serían los SAAC. Los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación aparecen en el temario, se cuelan en los supuestos prácticos y sostienen buena parte del plan de apoyo anual. Y aun así, se siguen estudiando como una lista de siglas. En este artículo te ordeno lo esencial: qué son, cómo se clasifican, qué sistemas debes dominar y, sobre todo, cómo llevarlos al examen con criterio.
Qué son los SAAC (y el mito que hay que desmontar)
Los SAAC son formas de expresión distintas al lenguaje hablado cuyo objetivo es aumentar la comunicación —cuando hay habla, pero no es suficiente o no es inteligible— o compensarla —cuando el habla no está disponible como vía principal—. De ahí las dos palabras del nombre: aumentativos si complementan el habla, alternativos si la sustituyen.
¿Para quién? Para perfiles que como maestro/a de AL vas a atender casi seguro: alumnado con parálisis cerebral, TEA, discapacidad intelectual o discapacidad auditiva. No son un contenido exótico: son herramienta diaria de la especialidad.
Y el mito que más daño hace, dentro y fuera del aula: «si le damos pictogramas o signos, dejará de intentar hablar». Es el miedo clásico de las familias, y te conviene llevar la respuesta bien preparada, porque en la práctica real tendrás que rebatirlo: como recoge el Aula Abierta de ARASAAC, no existe evidencia de que la comunicación aumentativa inhiba o interfiera en el desarrollo o la recuperación del habla.
Con ayuda o sin ayuda: la clasificación que lo ordena todo
La clasificación clásica divide los SAAC en dos grandes familias, según necesiten o no un soporte externo al propio cuerpo:
- Sistemas sin ayuda: el cuerpo es el instrumento. Gestos, signos manuales, comunicación bimodal. No requieren ningún producto de apoyo, pero sí ciertas habilidades motrices.
- Sistemas con ayuda: emplean símbolos gráficos —fotografías, dibujos, pictogramas, palabras o letras— sobre un producto de apoyo, que puede ser no tecnológico (tableros y libros de comunicación) o tecnológico (comunicadores electrónicos, ordenadores y tablets con salida de voz). Si además hay dificultades motoras, entran las formas de acceso: punteros, teclados y ratones adaptados o conmutadores con barrido.
Esta clasificación no es solo teoría: es el primer filtro al elegir sistema para un caso, y el esquema con el que abrir cualquier pregunta sobre SAAC en el examen.
Los sistemas que tienes que dominar
No hace falta conocerlos todos con la misma profundidad, pero hay cinco nombres que debes manejar con soltura:
- ARASAAC. El banco de pictogramas de referencia en España y en buena parte del mundo. Nació en Aragón —de ahí el «Ara» del nombre— y sus pictogramas son gratuitos: por eso están en aulas y comunicadores de medio mundo. Según los datos que publica el propio portal, se creó en 2007 con el impulso del Gobierno de Aragón, sus pictogramas —obra del diseñador Sergio Palao— superan los 11.500 y están traducidos a más de una veintena de idiomas, con licencia Creative Commons BY-NC-SA.
- PECS. El sistema de comunicación por intercambio de imágenes: el alumno/a entrega físicamente una imagen a cambio de lo que quiere, de modo que aprende a iniciar la comunicación, no solo a responder. Es la gran baza cuando apenas hay intención comunicativa, algo frecuente en alumnado con TEA. Según explica la web oficial de PECS en España, el sistema lo desarrollaron Andy Bondy y Lori Frost en 1985 en el Delaware Autism Program, y se estructura en seis fases, desde el intercambio básico hasta el comentario.
- Comunicación bimodal. Se habla y se signa a la vez: los signos se toman del léxico de la lengua de signos, pero se ordenan siguiendo la sintaxis de la lengua oral. Es un sistema sin ayuda y de carácter aumentativo: apoya la comprensión y el acceso a la lengua oral en discapacidad auditiva, discapacidad intelectual o TEA.
- LSE. Ojo, porque este error se paga caro: la lengua de signos española no es un SAAC. Es una lengua completa, con gramática propia, y así hay que presentarla: está reconocida legalmente en España por la Ley 27/2007, de 23 de octubre. En Andalucía, además, las últimas convocatorias contemplan el perfil específico de maestro/a de AL con lengua de signos (AL-LSE) para alumnado con discapacidad auditiva.
- Comunicadores dinámicos. Aplicaciones y dispositivos con salida de voz que organizan el vocabulario en tableros encadenados y crecen con el alumno/a. Son el paso natural cuando el tablero de papel se queda corto. Un referente gratuito y multiplataforma es AsTeRICS Grid, que el propio ARASAAC difunde y documenta en su Aula Abierta.
Cómo elegir sistema: del caso al SAAC, nunca al revés
El error típico —en el examen y en la escuela— es enamorarse de un sistema y aplicárselo a todo el mundo. El camino correcto va del alumno/a al sistema, con una evaluación previa que mire, como mínimo:
- Competencia motriz: ¿puede realizar signos con precisión? Si no, mejor un sistema con ayuda; y si tampoco puede señalar, habrá que resolver el acceso (conmutadores, barrido…).
- Nivel simbólico: no es lo mismo comprender una fotografía que un pictograma o la palabra escrita. El sistema debe situarse en el nivel real del alumno/a y dejar recorrido para crecer.
- Intención comunicativa: si apenas hay iniciativa, un enfoque de intercambio tipo PECS ayuda a construirla desde la primera petición.
- Entorno: un SAAC solo funciona si lo usan todos —familia, tutor/a, compañeros/as—. La mejor elección técnica fracasa sin un entorno implicado.
- Pronóstico del habla: orienta si el sistema será aumentativo o alternativo.
Un ejemplo, siempre ficticio: para un alumno de Infantil con TEA, sin lenguaje oral y con escasa intención comunicativa, yo empezaría por el intercambio de imágenes con pictogramas; para una alumna con parálisis cerebral, buena comprensión y poca movilidad, valoraría antes un comunicador dinámico con acceso por barrido. Mismo «no habla», soluciones distintas: justo lo que quiere leer un tribunal.
Dónde meter los SAAC en el examen
Los SAAC pueden aparecer —y te conviene que aparezcan— en las tres patas de la oposición:
- En el tema escrito. Tienen presencia propia dentro del temario de 25 temas y, bien trabajados, hacen de conector entre trastornos e intervención. En cómo organizar los 25 temas sin agobiarse te cuento cómo agruparlos.
- En el supuesto práctico. En Andalucía, según la última convocatoria (la Orden de 21 de febrero de 2025), eliges un supuesto de entre los tres que propone el tribunal, pudiendo elegir el nivel del alumnado. Un caso de TEA sin lenguaje oral o de discapacidad auditiva te está pidiendo a gritos una decisión razonada sobre SAAC: cuál, por qué ese y cómo lo implantas. La estructura completa la tienes en cómo se resuelve un supuesto práctico de AL.
- En el plan de apoyo anual. Recuerda que en AL la «programación didáctica» de la segunda prueba es un plan de apoyo anual: si entre tu alumnado hay perfiles sin lenguaje oral funcional, el SAAC elegido debe atravesar objetivos, metodología, coordinación con las familias y evaluación. Esa coherencia se nota y puntúa. Te lo desarrollo en el plan de apoyo anual de AL.
Y un apunte de calendario: la próxima convocatoria andaluza de AL se espera para 2027, con 100 plazas ya aprobadas en la oferta de empleo público de 2026 pendientes de convocar. Hay tiempo de sobra para que los SAAC dejen de ser una lista de siglas y se conviertan en criterio. El panorama completo de fechas y plazas lo tienes en oposiciones de AL en Andalucía 2027.
Recursos fiables para profundizar
- Aula Abierta de ARASAAC: el mejor punto de partida en español, empezando por qué son los SAAC.
- La web oficial de PECS en España: para conocer el sistema de primera mano, más allá de los resúmenes de temario.
- El Colegio Profesional de Logopedas de Madrid: su entrada sobre comunicación bimodal explica muy bien la diferencia con la LSE.
- AsTeRICS Grid en el Aula Abierta: para trastear con un comunicador dinámico real antes de citarlo en un supuesto.
Mi consejo final: no estudies los SAAC para soltarlos, estúdialos para usarlos. El día del examen, la diferencia entre quien ha memorizado y quien entiende se ve en tres líneas de un supuesto.
Maestra de Audición y Lenguaje y preparadora de oposiciones de AL en Andalucía.
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