Después de corregir muchos supuestos, te puedo decir algo con bastante seguridad: casi nadie suspende la parte práctica por falta de conocimientos. Se suspende por falta de estructura. El tribunal lee decenas de ejercicios seguidos y necesita encontrar un hilo claro: caso, análisis, respuesta. En este artículo te cuento la estructura que yo trabajo con mis alumnas para resolver el supuesto práctico de Audición y Lenguaje en Andalucía, paso a paso y con un ejemplo esquemático.
Qué es la Parte A y qué te pide el tribunal
La fase de oposición, regulada por el Real Decreto 276/2007, tiene dos pruebas eliminatorias. La primera consta de dos partes: la Parte A, el ejercicio práctico, y la Parte B, el desarrollo escrito de un tema. Según la última convocatoria andaluza, la Orden de 21 de febrero de 2025, cada parte vale el 50% de la nota de la prueba, y necesitas al menos 2,5 puntos en cada una y un 5 de media para superarla. En el Cuerpo de Maestros, además, las dos partes se hacen seguidas, sin interrupción, con una duración máxima conjunta de cuatro horas y media. Estos detalles los fijará de nuevo la convocatoria de 2027 cuando se publique en BOJA; hasta entonces, la Orden de 2025 es nuestra referencia.
¿Y en qué consiste exactamente el supuesto de AL? La convocatoria lo describe así: resolver un supuesto sobre distintas situaciones escolares de entre tres propuestos por el tribunal, pudiendo elegir el nivel del alumnado. Lo que se espera de ti es una intervención contextualizada, razonada y fundamentada en el marco teórico, la normativa educativa y el currículo vigente en Andalucía, junto con una propuesta didáctica y organizativa. Es decir: no un volcado de teoría, sino una respuesta profesional a un caso concreto.
Un detalle que no puedes olvidar: la corrección es anónima, con sistema de plicas. Un nombre, una marca o cualquier señal que pueda identificarte invalida el ejercicio.
La estructura paso a paso
No existe una única forma correcta de resolver un supuesto, pero sí una lógica que el tribunal espera encontrar. Esta es la que yo enseño:
- Lectura y análisis del caso. Lee los tres enunciados con calma antes de decidir. Elige el que mejor domines, no el que parezca más corto. Después subraya los datos que condicionan todo: edad y etapa del alumno/a, diagnóstico o sospecha, contexto del centro y de la familia y, sobre todo, qué te pide exactamente el enunciado.
- Contextualización normativa y teórica. Sitúa el caso: etapa educativa, marco normativo estatal y andaluz que ampara la respuesta educativa y dos o tres referencias teóricas que fundamenten tu enfoque. No es un desfile de leyes: cada norma que cites debe sostener una decisión que tomas después.
- Evaluación. Explica qué información necesitas y cómo la recogerías: coordinación con la tutoría y con el equipo de orientación, observación en contextos naturales y valoración de las dimensiones del lenguaje (forma, contenido y uso, tanto en comprensión como en expresión).
- Propuesta de intervención. Es el corazón del supuesto: objetivos concretos derivados de la evaluación, organización de las sesiones, metodología, actividades tipo y recursos. La lógica es la misma que la del plan de apoyo anual que defenderás en la segunda prueba: en AL todo gira en torno a una intervención planificada y justificada.
- Coordinación con la familia y el equipo. Ningún maestro/a de AL trabaja en una burbuja: pautas para casa, coordinación con la tutoría, con el/la especialista de PT y con el equipo docente. Este apartado suele ser corto, pero distingue una respuesta profesional de un ejercicio académico.
- Evaluación de la intervención. Indicadores de progreso, momentos de revisión y criterios para decidir si el apoyo continúa, se ajusta o se retira. Demuestra que tu propuesta no es una receta cerrada, sino un plan que se revisa.
- Conclusión. Cierra volviendo al caso: qué esperas conseguir con tu intervención y por qué tu planteamiento responde a lo que el alumno/a necesita. Dos o tres líneas con visión de conjunto valen más que un párrafo de relleno.
Un miniejemplo esquemático (con datos ficticios)
Imagina este enunciado, inventado como todos los que uso en el blog: «Hugo, de 4 años, está escolarizado en el segundo ciclo de Educación Infantil. Presenta un vocabulario muy reducido para su edad, frases de dos palabras y dificultades de comprensión de órdenes sencillas. La tutora solicita la valoración del caso». Con la estructura anterior, el esqueleto de la respuesta sería:
- Análisis: alumno de Infantil con dificultades en varias dimensiones del lenguaje; el enunciado no da un diagnóstico, así que hablo de sospecha, no de certeza.
- Contextualización: respuesta educativa en la etapa de Infantil, con la prevención y la detección temprana como marco de actuación.
- Evaluación: recogida de información con la tutora y la familia, observación en el aula y valoración de comprensión, expresión, léxico y uso social del lenguaje.
- Intervención: objetivos priorizados (ampliar léxico, alargar enunciados, afianzar la comprensión), sesiones con enfoque lúdico y apoyos visuales, y trabajo dentro y fuera del aula según lo que decida el equipo.
- Familia y equipo: pautas sencillas para casa y coordinación estable con la tutoría y el equipo de orientación.
- Evaluación y conclusión: indicadores observables, revisión trimestral y cierre conectando la propuesta con la evolución esperada de Hugo.
Un perfil como este puede orientarse hacia un posible trastorno del desarrollo del lenguaje: si quieres profundizar en ese caso concreto, tengo un artículo sobre cómo enfocar el TEL/TDL en un supuesto práctico.
Gestión del tiempo y extensión
Las cuentas son sencillas: cuatro horas y media para las dos partes de la primera prueba, y el tema escrito tiene un máximo de dos horas y cuarto. Eso significa que debes decidir antes del examen cómo repartes tu energía, porque nadie te va a avisar de que el supuesto se te está comiendo el tiempo del tema (ni al revés).
Sobre la extensión, no te obsesiones con llenar folios: el tribunal valora que respondas a todo con criterio, no la cantidad de papel.
Los errores que más se repiten
- Responder con un recetario genérico. Si tu respuesta sirve igual para Hugo que para cualquier otro alumno/a, no has resuelto el caso: has recitado teoría.
- Citar normativa derogada o solo estatal. El supuesto es andaluz y el tribunal también. Tener claro qué normativa hay que citar en AL en Andalucía es media contextualización hecha.
- Olvidar a la familia y la coordinación. Una intervención de AL sin equipo ni familia queda coja, y el tribunal lo detecta al instante.
- No responder a lo que pide el enunciado. Si el caso pregunta por la intervención, no dediques la mitad del ejercicio a describir la evaluación.
- Descuidar la ortografía y la presentación. Con la escala de penalizaciones andaluza, dos despistes con las tildes ya te cuestan 1,5 puntos.
- Repartir mal el tiempo. Un supuesto brillante a medio terminar puntúa peor que uno correcto y completo.
Un consejo más: en las últimas convocatorias, los criterios de valoración de los tribunales se han publicado en el portal de la Consejería antes de la primera prueba; cuando salgan los de 2027, no los pierdas de vista. De todos estos fallos —y de otros que invalidan directamente el ejercicio— hablo con más detalle en los errores que más penalizan los tribunales en AL.
Y un último apunte: el supuesto no se aprende leyendo, se aprende escribiendo y recibiendo corrección. Cada semana que practicas con casos nuevos, la estructura se te va quedando en la mano. Con la próxima convocatoria de AL en Andalucía esperada para 2027, tienes tiempo de sobra para entrenarla bien.
Maestra de Audición y Lenguaje y preparadora de oposiciones de AL en Andalucía.
¿Te estás planteando opositar a AL?
Escríbeme y te cuento cómo trabajo: temario propio actualizado, supuestos prácticos y corrección personalizada.
Quiero información